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El proyecto de Ecomuseo de Santo Adriano (Asturias): hacia un modelo de gestión comunitaria del Patrimonio cultural

publicado a la‎(s)‎ 20 oct. 2013 5:58 por La Ponte   [ actualizado el 19 nov. 2013 11:08 ]


Este artículo es una versión resumida de un trabajo publicado por P. Alonso y J. Fernández en el Journal of Settlements and Spatial Planning. Special Issue, Nº. 2. Dedicated to the International Conference Rural Space and Local Development with the theme Rural Mountain Areas. Experience, Preservation, Trends and Future Challenges. ISSN (Print): 2069-3419. ISSN (Online): 2248-2499. Ed: Centre for Research on Settlements and Urbanism. Published by: Cluj University Press, 2013, pp. 245-253.

Introducción

Vivimos en una sociedad postindustrial, de rasgos cambiantes y veloces. En este mundo globalizado, el desequilibrio territorial es cada vez mayor: la riqueza, la población y los recursos se concentran en determinadas áreas o regiones. Mientras, otros espacios que se van quedando vacíos y empobrecidos. La zona rural de Asturias presenta una evolución reciente y unos rasgos que la aproximan cada vez más en sus características a un área marginal. En este contexto de crisis sistémica, son muchas las voces que abogan por redefinir nuestros modelos de desarrollo, buscando una mayor sostenibilidad y eficiencia de los mismos.

El ecomuseo de Santo Adriano surge como una respuesta a las necesidades y deseos de un grupo de gente joven y bien formada que vive en una de estas zonas rurales en importante regresión económica (Santo Adriano). Nuestra iniciativa se enmarca dentro de la museología participativa, teniendo prioridad en ella las relaciones de la comunidad con su territorio y su patrimonio, superando los enfoques museológicos tradicionales, subvencionados por las administraciones públicas, desconectados de la sociedad e insostenibles económicamente. La creación de esta infraestructura cultural permite a la población local participar activamente en la gestión y conservación del patrimonio cultural. Busca contribuir a un desarrollo endógeno y equilibrado en el que la puesta en valor y conservación del patrimonio y del territorio sean elementos claves. La promoción de nuestro municipio hacia el exterior puede ser un elemento potenciador del turismo, pero dentro de un modelo sostenible, tanto desde el punto de vista de la conservación, como económicamente. La proximidad de Santo Adriano a la zona central del Asturias y su accesibilidad le permiten disponer de una posición privilegiada para captar todo el potencial turístico de Oviedo y el área metropolitana.

¿Quiénes somos?

Un grupo de gente joven que vive en la zona rural de Asturias (Santo Adriano) y que no desea irse a vivir a otro lugar por unas determinadas exigencias económicas.[1]

¿Qué queremos?

Crear nuestras propias oportunidades para desarrollarnos social, cultural y económicamente partiendo del aprovechamiento de los recursos endógenos.

¿Cómo?

Con la creación de un museo integral (ecomuseo) que ponga en valor los bienes culturales y naturales de Santo Adriano.

¿Qué es un ecomuseo?

Los ecomuseos nacen en los años 70 como oposición al modelo clásico de museo, que se centra en la existencia de una colección, un edificio y un público, entendido como receptor pasivo. Frente a esta visión, los ecomuseos, museos de sociedad o museos de participación comunitaria, se basan en la existencia de un territorio (descentralización museográfica), en el que la población local participa activamente en la gestión del patrimonio y en su difusión. En esta estructura se integran los gestores públicos, pero su función es la de apoyar técnicamente y colaborar económicamente, sin ocupar un lugar predominante en la gestión y toma de decisiones. Un ecomuseo es, en este contexto, un arma poderosa para la construcción de significados y para la puesta en valor del Patrimonio, que pasa de ser percibido como algo ajeno a la comunidad, a ser valorado como algo propio y apreciado, como un elemento útil que contribuye al desarrollo local. El ecomuseo de Santo Adriano cuenta con un Consejo Asesor Científico del proyecto.[2]

¿Cuáles son sus objetivos?

Los ecomuseos se afianzaron en torno a las siguientes ideas de la Nueva Museología:[3]
La democracia cultural. Dialogo participativo de todas las partes integrantes de la comunidad.
Un nuevo y triple paradigma: de la colección al patrimonio, del público a la comunidad y del edificio al territorio.
La concienciación. Este sistema necesita de una pedagogía enfocada en la interpretación, la provocación, y en la concienciación de la comunidad.
Un sistema abierto e interactivo. El paso de la monodisciplinariedad a la multidisciplinariedad.
Diálogo entre sujetos. Trabajar no de puertas hacia dentro sino de puertas abiertas, una forma dinámico y de acción.
La exposición. Uno de los más importantes útiles de diálogo y concienciación de que dispone el museólogo.

En nuestro caso concreto, los objetivos son:
Investigar, proteger y difundir el Patrimonio cultural del territorio de Santo Adriano. Promover investigaciones históricas, etnográficas y excavaciones arqueológicas. Elaborar catálogos de nuevos bienes de interés cultural.
Fomentar la educación y participación popular, clave para la puesta en valor del Patrimonio. Ofertar itinerarios didácticos.
Plantear una alternativa al actual modelo de desarrollo rural y al papel que el Patrimonio ocupa dentro de él. Apoyarse para ello en conceptos como la sostenibilidad, el desarrollo local o la recuperación de recursos endógenos.
Ser un proyecto local y asociativo. En él las decisiones se toman dentro del marco definido aquí, siendo la iniciativa siempre local. Las administraciones públicas, u otras organizaciones colaboradoras, se limitarán a apoyar técnica o económicamente de acuerdo a unos criterios y convenios establecidos, pero sin ejercer su influencia o determinar las decisiones que se toman desde el ecomuseo. De esta forma se puede garantizar la independencia de la institución y evitar su sometimiento a decisiones arbitrarias o de trasfondo político o partidista.
Integrarse en el Sistema de Museos del Principado de Asturias. Esto nos permitiría llegar a acuerdos con el Museo Arqueológico para custodiar y exponer los materiales arqueológicos procedentes de las excavaciones y así preservarlos dentro de la comunidad local.
Fomentar la aplicación de la Agenda 21 de la cultura.

¿Cómo se organiza y gestiona?

El ecomuseo es un instrumento pensado para contribuir al desarrollo local, por ello es imprescindible la colaboración de todos los agentes sociales implicados de algún modo en la gestión y puesta en valor del Patrimonio. La iniciativa, en este caso, parte de un grupo de población local, que se organiza mediante la creación de una asociación. En este marco se diseña el proyecto y se establece un primer reglamento. El ecomuseo está pensado como una red donde la participación de otras personas o instituciones es imprescindible. Ésta se consigue mediante acuerdos de colaboración entre el grupo motor (Asociación Sociocultural La Ponte) y los diferentes tipos de titulares de los bienes que se quieren integrar en el ecomuseo (vecinos, organismos públicos e Iglesia). Los diferentes elementos que pasan a formar parte del ecomuseo son el soporte sobre el que se monta el discurso expositivo, Itinerarios Didácticos, donde los elementos culturales y los naturales se combinan y se muestran siempre en su contexto. La puesta en valor de los bienes de interés cultural es obligación de los diferentes tipos de titulares, que en ocasiones carecen de recursos para poder hacerlo. El ecomuseo se encarga de cubrir esta imprescindible tarea a cambio de contar con las instalaciones, edificios o yacimientos arqueológicos en su proyecto museográfico.



Organigrama del Ecomuseo de Santo Adriano

¿Cómo se financia?

La realización de los itinerarios culturales y didácticos implica una contraprestación económica por parte de los visitantes, que se reinvierte en la propia estructura museística. Centros educativos y turistas son nuestros principales usuarios. En relación con el segundo grupo, y a pesar de que el Valle del Trubia es una zona turísticamente emergente, en algunos municipios, como Santo Adriano, no se cuenta con una oferta cultural de calidad. El turismo cultural puede ser una fuente importante de ingresos para la zona rural, sin embargo son necesaria infraestructuras que conviertan este potencial turístico en recursos económicos tangibles. El actual modelo se ha centrado demasiado en la oferta de plazas hoteleras. Es imprescindible en este contexto una diversificación de productos turísticos en nuestro territorio, que son los que garantizarán el equilibrio entre la oferta de plazas y la demanda de otros servicios. El ecomuseo busca captar recursos económicos mediante la puesta en valor de nuestro Patrimonio cultural y natural, con lo que alcanzamos nuestro doble objetivo: contribuir a la preservación del patrimonio y fomentar el desarrollo rural. Sin embargo el principio rector de nuestro proyecto es invertir en función de los recursos de que disponga el ecomuseo y no sobrepasar nunca su capacidad de autofinanciación, que es la que garantiza la sostenibilidad. Otras fórmulas de financiación del ecomuseo son la organización de talleres y actividades. Por el momento se realizan al aire libre y en locales cedidos por colaboradores locales, pero lo ideal sería contar con un centro de recepción permanente de visitantes del que aún no disponemos.

¿Qué se ha hecho hasta ahora?

Antes de poner en marcha las diferentes acciones previstas fue necesario contar con la autorización de los propietarios del patrimonio cultural, a veces privados, a veces públicos. Jurídicamente recurrimos al establecimiento de acuerdos de colaboración entre nuestra organización y los diferentes tipos de titulares: vecinos, gobierno autonómico, Iglesia… De esta forma fuimos sentando la base de nuestro proyecto museográfico: una casa campesina antigua, un hórreo, la iglesia parroquial, un abrigo con grabados del paleolítico superior, etc.

En resumen, creamos una estructura que aglutina todo nuestro patrimonio cultural independientemente de quién sea su titular, que nos lo cede mediante un acuerdo para que lo integremos en nuestro discurso expositivo.

Exponemos a continuación dos ejemplos de acuerdos alcanzados con diferentes instituciones:

1. El abrigo de Santo Adriano.

Se trata de un abrigo con grabados del Paleolítico Superior (c.25.000 BP). Más concretamente del segundo horizonte artístico del Nalón Medio. Se accede desde la carretera nacional As-228, que comunica Tuñón con San Andrés, a unos 500 m del área recreativa de Tuñón.

Intervenciones realizadas: Se ha realizado un desbroce y abierto una senda de a cuerpo desde el área recreativa de Tuñón. Para ello contamos con la colaboración de la asociación El Valle de Tuñón, que aportó el material y los recursos humanos necesarios. Se retiró una cantidad abundante de basuras, aunque todavía existen diferentes vertederos ilegales en su entorno. Se ha denunciado esta circunstancia al Ayto. de Santo Adriano, que se ha comprometido a retirarlos. También se realizó un desbroce del espacio contiguo al abrigo, donde poder realizar las diferentes presentaciones y talleres relacionados con el Arqueoitinerario.

El acceso a este Bien de Interés Cultural es posible gracias al acuerdo de colaboración establecido entre la Consejería de Educación, Cultura y Deporte del Gobierno del Principado de Asturias y la Asociación La Ponte: Resolución de 13 de abril de 2012 de la Consejería de Cultura del Principado de Asturias. [4]

2. Iglesia románica de San Romano de Villanueva

La iglesia parroquial de San Romano de Villanueva fue erigida en las afueras del caserío de la capital de Santo Adriano. Obra románica en origen, datable en la segunda mitad del s. XII o primera del XIII, mantiene de ese periodo su estructura general y el ábside semicircular. En la cabecera se observan excelentes pinturas murales gotizantes, cuya datación es muy insegura dado su carácter popular. Se accede directamente desde la Senda del Oso, que pasa a tan sólo 40 metros de la Iglesia. El acceso a al templo se enmarca dentro del Acuerdo de Colaboración establecido entre la Parroquia y la Asociación La Ponte. Se integra en los Etnoitinerarios.

Se han iniciado las negociaciones con el Arzobispado de Oviedo para incluir la iglesia prerrománica de Santo Adriano de Tuñón en el ecomuseo. Se ha establecido un primer y satisfactorio contacto (7/11/2012), y se está valorando nuestra propuesta.

3. Otros elementos incluidos en la estructura del ecomuseo (casa campesina, hórreo) son más sencillos de negociar, pues se establecen acuerdos verbales directos con vecinos y familiares.

La Casina. Uno de los espacios integrados en el ecomuseo

Los Itinerarios

A partir de la creación de esta estructura museográfica embrionaria organizamos unos itinerarios culturales que integran, tanto estos elementos patrimoniales, como otros que están presentes en el territorio, como el paisaje ganadero y el paisaje agrario. Además, las poblaciones que forman parte del Ecomuseo de Santo Adriano conservan intactas gran parte de sus tradiciones (Patrimonio inmaterial), que está siendo recogidas e integradas en los itinerarios propuestos. Las explicaciones sobre toponimia, leyendas, costumbres, etc., se combinan con los diferentes recursos expositivos que integran el Ecomuseo. Nacen así los “etnoitineraios”; rutas guiadas por aldeas que combinan la exposición de elementos naturales y culturales del paisaje y elementos de interés etnográfico, todo en su contexto primario, donde cualquier explicación encuentra un mayor sentido. Otros itinerarios tienen un contenido más histórico o más apoyado en elementos arqueológicos (“arqueoitinerarios”), dependiendo del perfil del visitante: centros educativos, turistas, población local, arqueólogos, historiadores, etc. Los servicios de guía se convierten de esta forma en un recurso de empleo para los jóvenes que tienen una buena formación académica y no encuentran posibilidades en la zona rural.

Este primer trabajo de puesta en valor de nuestro patrimonio es clave para justificar futuras intervenciones en los espacios de interés, para su conservación y mejora. Si el Patrimonio no se concibe como algo “propio”, los contribuyentes difícilmente apoyaran o verán con buenos ojos futuras inversiones que les supongan un esfuerzo económico, directo (aportaciones voluntarias) o indirecto (impuestos).

En nuestro primer año hemos recibido un total de 342 visitas. Teniendo en cuenta la modesta inversión inicial (menos de 100 €) y los gastos derivados de las actividades organizadas, los beneficios obtenidos permiten disponer ya de unos primeros recursos económicos que se están reinvirtiendo en la propia infraestructura del ecomuseo, una página Web (www.laponte.org) y una mayor capacidad de difusión. A pesar de nuestras evidentes limitaciones, si comparamos nuestro dato de visitas con el de otros centros de promoción pública, como por ejemplo la Casa del Oro (Belmonte de Miranda), que recibe una media de dos visitas al día y en el que se han invertido 200.000€, son muy esperanzadores y alcanzables a corto plazo.


Grupo de estudiantes de Secundaria participando en un Itinerario Didáctico del ecomuseo


Visitantes realizando un Itinerario Cultural del ecomuseo

Otras actividades

Además de las contempladas a lo largo de la descripción de los itinerarios, el Ecomuseo de Santo Adriano organiza a lo largo del año otro tipo de actividades de carácter estacional, como talleres, charlas, campamentos de trabajo, etc. que pueden consultarse en la agenda de nuestra página Web: www.laponte.org


Visitantes del ecomuseo participando en un taller de Arqueología Experimental


Público asistente a una de las charlas organizadas por el ecomuseo

Conclusión

El ecomuseo de Santo Adriano nace con un triple objetivo: investigar, proteger y dar a conocer nuestro Patrimonio en el más amplio sentido del término: cultural, natural, inmaterial… Sin perder nunca la referencia local. No se trata de sustituir a los grandes proyectos de investigación, ni a las instituciones públicas como “conservadoras” del Patrimonio, ni a las grandes activaciones patrimoniales. El objetivo es más modesto: crear nexos entre estos ámbitos, jugar un papel de interlocutor entre universidad, instituciones y comunidad local para introducir matices y disensiones sobre qué se conserva y cómo, qué se investiga, por qué y para quién. Siempre desde la propia comunidad. Se trata también de crear un recurso de empleo al promover pequeñas activaciones patrimoniales y ofrecer servicios turísticos; de llenar un vacío con investigaciones de menor alcance y coste, como la elaboración de catálogos de bienes etnográficos, la compilación de material gráfico, el estudio de la cultura inmaterial, etc. Y también de promover acciones de conservación, como limpiezas, desbroces, tareas de mantenimiento, a priori con escaso impacto, pero a menudo muy preventivas, que dignifican y ponen en valor, y que son perfectamente compatibles con otras políticas “macro” sobre el patrimonio. El ecomuseo se convierte así en un elemento de conexión entre lo local y lo global, en un espacio en el que una comunidad interactúa con su propio patrimonio sin intermediarios externos, en un medio para hacer oír la opinión de la ciudadanía y para que participe activamente en la gestión del patrimonio cultural local.

Jesús Fernández Fernández

Pte. Asociación Sociocultural La Ponte y coordinador del Proyecto



[1] Forman parte del equipo un arqueólogo doctor en Historia, una trabajadora social, un técnico en conducción de actividades fisico-deportivas en el medio natural, un abogado y una geóloga.


[2] Forman hasta el momento parte de este Consejo: Óscar Navajas, profesor de la Universidad A. Nebrija de Madrid, experto en ecomuseología; Julio Concepción Suárez, doctor en Filología y experto en toponimia; Gema Adán Álvarez, doctora en Arqueología y Prehistoria, profesora en la UNED; Armando Graña García, Etnógrafo, experto en arquitectura tradicional asturiana; Javier Fernández Conde, catedrático de Historia Medieval de la Universidad de Oviedo; Margarita Fernández Mier, doctora en Arqueología e Historia Medieval, profesora en la Universidad de León, experta en paisajes agrarios y ganaderos de Asturias.


[3] Navajas Corral, O. (2012): “Ecomuseos y Ecomuseología en España”. En Revista de Museología, nº 53, pp. 55-75.

[4] http://www.lne.es/centro/2012/06/20/abrigo-santo-adriano-grabados-rupestres-abrira-publico-agosto/1259340.html