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"En Asturias quedan aún muchos yacimientos por investigar". Entrevista a Margarita Fernández Mier (arqueóloga)

publicado a la‎(s)‎ 20 oct. 2013 6:03 por La Ponte   [ actualizado el 19 nov. 2013 10:53 ]
Reproducimos a continuación la entrevista realizada a Margarita Fernández Mier con motivo de su participación en el ciclo de conferencias “Historia, Arqueología y Folclore de Santu Adrianu”, organizado por nuestra Asociación (G. SALAS, Mónica, “En Asturias quedan aún muchos yacimientos por investigar”, en La Nueva España, 20/02/2013, p. 13).

La Ponte (Villanueva de Santo Adriano, Asturias), viene celebrando desde el pasado noviembre un ciclo de charlas sobre la Historia, Arqueología y Etnografía del concejo, dentro de las actividades desarrolladas por el ecomuseo que esta asociación está poniendo en marcha. En este ciclo participan investigadores de reconocido prestigio que han tratado algún tema de investigación relacionado con estos campos del saber y el propio territorio de Santo Adriano. A la par, la Asociación La Ponte utiliza las jornadas como forma de incentivar que se realicen más trabajos monográficos de investigación sobre el concejo. El pasado mes de noviembre se abrieron las jornadas con la intervención de Julio Concepción Suárez, doctor en filología y experto en toponimia, que expuso los resultados de un trabajo de interpretación sobre la etimología de los topónimos de Santo Adriano. La Asociación La Ponte le propuso realizar este estudio con el fin de incentivar la investigación sobre nuestro territorio y darla a conocer. En una segunda jornadas las arqueólogas Gema Adán, Covadonga Ibáñez y María García expusieron el resultado de los trabajos realizados durante los últimos años en varias cavidades prehistóricas del Santo Adriano. También participó en una tercera sesión el etnógrafo Armando Graña García, para hablarnos sobre los hórreos y paneras de Santo Adriano.

En la última jornada (día 16 de febrero) el profesor emérito de la Universidad de Oviedo, Francisco Javier Fernández Conde, y la arqueóloga Margarita Fernández Mier, visitaron el concejo para hablarnos del contexto social en el que se construyó uno de nuestros más emblemáticos edificios: la iglesia prerrománica de Santo Adriano de Tuñón.

La entrevista que reproducimos a continuación se realizó en el marco de esta actividad. Margarita Fernández Mier forma parte del consejo asesor científico del Ecomuséu de Santu Adrianu.

En Asturias quedan aún muchos yacimientos por investigar

MARGARITA FERNÁNDEZ MIER. Profesora universitaria de Historia Medieval, ofreció una charla en Santo Adriano


Margarita Fernández Mier durante su intervención en La Ponte-Ecomuséu

“Hay abundante documentación sobre el Prerrománico, pero muy poca de las sociedades que había detrás”

Margarita Fernández Mier (7 de enero de 1966, San Claudio, Oviedo), profesora titular de Historia Medieval de la Universidad de León, participó en el ciclo de conferencias que viene desarrollando ya desde noviembre, en el Sabil, la asociación cultural «La Ponte» sobre la historia, la arqueología y la etnografía de Santo Adriano. A su juicio, queda mucho por hacer, arqueológicamente hablando, en la región.

-La conferencia en la que intervino lleva por título la siguiente pregunta: “¿Estudiamos las piedras o las personas?” ¿Qué es, entonces, la arqueología?

-La arqueología, en un principio, comenzó estudiando los restos ma­teriales, pero en los últimos años se ha producido un cambio importante que ha hecho que esta ciencia se ocupe también de las sociedades que hay detrás de los yacimientos arqueológicos. La razón por la que hemos decidido titular así la charla se debe a que hay mucha documentación escrita sobre el Prerrománico asturiano, pero siempre ligada a su arquitectura, al aspecto más artístico, y muy poco sobre las personas que construyeron esos edificios. Ese estudio de las sociedades antiguas es muy importante, ya que nos explica lo que somos hoy en día.

-¿Cómo llevan a cabo este tipo de investigaciones?

Lo primero que hay que hacer es una lectura distinta de estos edificios, centrándonos, por ejemplo, en el sistema productivo de la piedra. De esta manera podemos llegar a conocer si los que intervinieron en la construcción del edificio eran especialistas o no, si eran albañiles o se trataba de una mano de obra más compleja... Se trata de analizar las sociedades campesinas de aquella época por medio de investigaciones arqueológicas en los pueblos que tienen un origen medieval. En Santo Adriano, por ejemplo, estamos haciendo investigaciones en la zona de Villanueva, con el objetivo de intentar comprender el origen de la época medieval y todos los procesos que están relacionados con estos pueblos.

-¿En qué contexto social se construyó la iglesia prerrománica de Santo Adriano de Tuñón?

-Este templo fue fundado por el último rey de la Monarquía asturiana, Alfonso TII, en el siglo IX. Sin embargo, para la construcción de es­ ta iglesia se emplearon recursos del entorno. Con respecto al contexto social en el que se erigió la iglesia, hay que decir que se trataba de una sociedad cmnpesina, cuya población se encontraba, antes de su construcción, dispersa. Sin embargo, cuando la Monarquía decide crear el templo, la sociedad del concejo sufre un proceso de reestructuración. Asimismo, los procesos productivos del entorno se reorganizan, lo cual genera también una transformación del paisaje de Santo Adriano sobre los siglos X y XI. Esta iglesia constituye un claro ejemplo de cómo el poder señorial llega a transformar el entorno al satisfacer sus propios intereses.

-¿Por qué cree que la iglesia de Santo Adriano de Tuñón es tan poco conocida en comparación con otros templos prerrománicos asturianos?

Porque esta iglesia pertenece a lo que en términos arqueológicos se conoce como Prerrománico rural. Es decir, es un templo con una arquitectura menos espectacular desde el punto de vista artístico que otros, como pueden ser San Miguel del Lillo o Santa María del Naranco. No hay grandes escultores ni tampoco grandes pintores. Cumple, por tanto, una función diferente, rural, pero que desde mi punto de vista hace que este tipo de iglesias resulten más vivas, al estar abiertas al culto. Sin embargo, Santa María del Naranco es, a mi parecer, una iglesia más fría, que atiende sólo al aspecto arquitectónico. Y aparte de todo esto, hay que tener en cuenta que San Miguel del Lillo o Santa María del Naranco están en Oviedo y, por tanto, la promoción turística que se hace de estos templos es mucho mayor que la que se puede hacer de la iglesia de Santo Adriano.

-El año pasado, con motivo de las Jornadas de arqueología y patrimonio en Belmonte de Miranda, estuvo realizando excavaciones en la aldea de Vigaña. ¿Qué descubrieron en esa zona?

-Sí, intervinimos en diferentes puntos de la aldea de Vigaña y descubrimos que posiblemente hubiera una ocupación romana. También investigamos en el castro y sus alrededores, donde hubo una ocupación perteneciente a la segunda edad del Hierro, entre antes y después de Cristo. Y luego también estuvimos estudiando las zonas de cultivo, que normalmente no suelen ser objeto de investigación, ya que no son considerados yacimientos arqueológicos, pero que a nosotros nos están aportando una información muy interesante sobre cómo se ha ido gestando el paisaje asturiano a lo largo del tiempo. Nuestro objetivo no es sólo ver los sitios donde vivía la gente, sino también el paisaje, y así poder reconstruir la historia de este “paisaje natural” que siempre vendemos de Asturias.

-¿Queda todavía mucho por descubrir desde el punto de vista

-Queda prácticamente todo. En el valle del Trubia y Pigüeña hay muchos yacimientos arqueológicos aún sin investigar. De hecho, en la zona de Pigüeña debe ser la primera o segunda vez que se hacen intervenciones de este tipo. Así que está todo por hacer y los primeros pasos que estamos dando nos están ofreciendo sorpresas bastante gratas.