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Una perspectiva brasileña de Santu Adrianu

publicado a la‎(s)‎ 20 oct. 2013 6:12 por La Ponte   [ actualizado el 19 nov. 2013 10:46 ]
En esta nueva entrada de nuestro Cuadiernu reproducimos el texto que nos ha enviado Cristina Faccini, estudiante de doctorado del Núcleo de Estudio e Investigaciones Ambientales (NEPAM) de la Universidad Estatal de Campinas (UNICAMP) en Brasil, quien visitó nuestro Ecomuséu el pasado mes de febrero, contando su experiencia. Desde aquí queremos agradecer a Cristina todos sus comentarios, sugerencias, y especialmente, el esfuerzo de haber escrito el texto en castellano.

Una perspectiva brasileña de Santu Adrianu
Por Cristina Fachini


17 de febrero 2013, a las 4 de la tarde del domingo en Asturias. Entre las montañas, frente a las ruinas del antiguo Castillo de Valdolayés (Etnoitinerario V, Senderos de Leyenda) y tras una agradable pausa para saborear una típica comida asturiana en Quirós, cubiertos por dos paraguas para cinco personas, escuchaba atentamente al maestro Armando Graña García, y a Jesús Fernández Fernández, arqueólogo responsable del Ecomuseo Santu Adrianu discutir sobre el lugar donde ocurrió una batalla del mencionado castillo.

Regresaba de un itinerario cuyo objetivo fue orientar mi mirada hacia el paisaje asturiano que desde hace muchos siglos ha estado ocupado por los humanos. Esta fue la primera vez que viví la experiencia de un Ecomuseo.

Conocí Santu Adrianu en una presentación en el Congreso Mundial de Arqueología (WAC) en Jordania. Y ya que, antes de regresar a Brasil pasaría un mes en España, decidí viajar a Asturias para conocer personalmente el Ecomuseo. Me recibieron Jesús Fernández Fernández, Cristina López Santa Cruz y Carlos Rodríguez Méndez, gente muy agradable y muy comprometida con la mejoría de la zona y que me presentaron la riqueza endógena del pueblo.


Ruinas de molino hidráulico al lado de la Ruta de las Xanas

Bajo la mirada de una extranjera, al caminar en uno de sus itinerarios, me llamó la atención la agregación del conocimiento histórico al paisaje, la defensa del patrimonio intangible y la identidad del campesino.

Desde el año pasado he estudiado el tema, intrigada e interesada en la relación entre la naturaleza y la cultura, así como la valorización de los recursos endógenos de planificación para el desarrollo rural en Brasil.

Lo que me motivó a buscar más información y experiencias internacionales sobre el tema fue el objeto de mi investigación a nivel de doctorado - el Parque Estatal Intervales, Reserva de la Biosfera para proteger el Bosque Atlántico de São Paulo en Brasil.

El parque está situado en la región suroeste del estado de São Paulo, una región de tradición rural, que al igual que en Asturias, tiene en su paisaje la combinación de la exhuberancia de los bosques cortados por una intensa red fluvial, agricultura y minería.

Históricamente hay un discurso que coloca esta región como pobre y de bajo nivel de desarrollo - de acuerdo a los indicadores comúnmente utilizados por los gestores públicos como el IDH, y también por la ausencia, o muy baja concentración de industria en el territorio. Diversas fuentes históricas llaman a la región de "extensión del hambre (ramal da fome)".

Curiosamente, es la mayor concentración de yacimientos arqueológicos registrados en el Estado de São Paulo, y creo que la gente conoce poco sobre esta estadística, aunque si te sientas en un bar en Ribeirao Grande para charlar con algunos de los señores del pueblo podrás disfrutar de interesantísimas historias sobre sus hallazgos.

Desde 1986, la legislación brasileña prevé la elaboración de estudios e informes de evaluación de impacto ambiental en proyectos de “licencia ambiental”.

Esta evaluación incluye el requisito de descripción completa y análisis de los recursos ambientales destacando los sitios arqueológicos y monumentos históricos y culturales de la comunidad.

Como resultado de esta ley, en 2006, la compañía Cimento Ribeirao Grande (CCRG), para ampliar la mina de piedra caliza Limeira, tuvo que realizar un estudio y un rescate arqueológico.

En este estudio se encontraron canales fluviales llamados “encanados” que desviaban el río para mejorar la búsqueda del oro. Estas estructuras están asociadas con el ciclo de la minería que se desarrolló en el Valle Alto Paranapanema y Valle de Ribeira, entre los siglos XVI y XVIII, situadas en las zonas adyacentes al Parque Estatal Intervales.

El estudio hizo una propuesta de itinerarios turísticos en la zona de los ¨encanados¨.

Desde entonces los ¨encanados¨ reciben mayor atención, convirtiéndose en un elemento importante del paisaje del lugar, olvidado hasta el momento. Prueba de ello fue la inclusión de visitas a los ¨encanados¨ en el plan de manejo del Parque, elaborado en 2006.

En este momento, el caso de Brasil se enlaza con el de Asturias, a pesar de que Brasil aún se encuentra algunos pasos atrás.

El caso del ecomuseo de Santu Adrianu surgió para contrarrestar las iniciativas políticas del desarrollo del turismo en la región, que se mostró ineficaz por la baja participación social que tuvo. Una gran cantidad de dinero público se invirtió en la región en equipamientos que hoy en día sigue recibiendo un número muy bajo de visitantes al año.

Nos encontramos en un momento en el que la atención, por parte de los gestores públicos y el Estado federal, se vuelve hacia el suroeste Paulista con iniciativas y acciones de estímulo para el desarrollo del ecoturismo en la región.

Aparentemente, falta un nexo entre la red social de la zona y las iniciativas públicas para que estas se agreguen a las aspiraciones y perspectivas que tienen los residentes de la región, y puedan contribuir a la promoción de la misma.

Un modelo similar al ocurrido en Asturias podría repetirse en Sao Paulo si las políticas públicas no prestan atención a esto.

Así, el Ecomuseo Santu Adrianu es ejemplar porque se trata de una iniciativa de un investigador y residente del pueblo que busca conectar el conocimiento académico con el conocimiento tradicional y popular de la región en una relación de paridad. Las charlas mensuales organizadas por la asociación La Ponte son prueba de ello.

Las charlas son también una idea para el Suroeste Paulista para estrechar los vínculos entre arqueólogos pertenecientes al territorio, otros académicos e investigadores de la región y la comunidad.

Por otro lado, pienso que Santu Adrianu se encuentra en una etapa temprana de la actividad y puede potenciar el factor de agregación en el Ecomuseo a través de una mayor participación de la comunidad y de sus habitantes como protagonistas de sus actividades: que los talleres puedan ser impartidos por los propios residentes, conocedores del patrimonio intangible de la región como, por ejemplo la construcción de casas antiguas o la cocina típica. Lo mismo podría suceder en el Suroeste Paulista, con el objetivo de crear cohesión y la formación de capital social entre los interesados y movilizar la acción para tal fin.