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Entrevista a La Ponte-Ecomuséu en el diario digital Asturias24

publicado a la‎(s)‎ 23 may. 2014 2:33 por La Ponte   [ actualizado el 23 may. 2014 2:35 ]
El pasado jueves 22 de mayo de 2014 salía publicada una entrevista realizada a La Ponte-Ecomuséu por el periodista Pablo Batalla Cueto en el suplemento semanal del diario digital Asturias24.

Reproducimos a continuación su contenido y adjuntamos el enlace directo a la entrevista. Esperamos que os resulte interesante.

Lo de dentro y lo de fuera: el Ecomuséu La Ponte

Una iniciativa autogestionaria toma como base el "paisaje cultural" de Villanueva de Santo Adriano para un proyecto que convierte todo el territorio en un gran museo y promueve su "gestión integral" con el protagonismo de las comunidades locales

Interior de la Casina de la Villa Fondera, en el Ecomuséu de La Ponte.
Interior de la Casina de la Villa Fondera, en el Ecomuséu de La Ponte

Hace unos meses, en octubre de 2013, el Ecomuséu La Ponte, de Villanueva de Santo Adriano, organizó un taller de identificación de setas. Jesús Fernández, arqueólogo e historiador y director del ecomuseo, explica así en qué consistía la actividad: "El monitor fue Ricardo Fernández Busto, un habitante local que conoce muy bien el campo y cuyo saber ha sido reconocido por organizaciones micológicas profesionales. La actividad se ofrecía al público local y a los visitantes del ecomuseo, de tal manera que se estableciese un puente entre 'lo de dentro', o sea, lo rural, y 'lo de fuera', o sea, la comunidad en un sentido más general; entre la tradición y la modernidad, entre la ciencia y los saberes locales... El ecomuseo tiene dos caras. Una hacia afuera: visitantes, especialistas, técnicos, administraciones; y otra hacia adentro: desarrollo comunitario, formación de las personas que vivimos en el medio rural, ocio, día a día del pueblo..." Esa es la clave para entender este proyecto: "Siempre", concluye Fernández, "tratamos de combinar esas cosas, lo que sabemos gracias a la ciencia, lo que hemos aprendido de la tradición, para contar historias sobre nuestro paisaje, la historia, la arqueología, etcétera».

El "paisaje cultural" es el concepto central del Ecomuséu. Pero, ¿qué es un paisaje cultural? "Lo engloba todo, desde una iglesia prerrománica hasta una seta que crece donde crece porque hay una actividad humana y una cultura a la que está asociada. Todo es parte de un ecomuseo", explica Fernández. ¿Y un ecomuseo? ¿Qué significa esa etiqueta que también distingue a proyectos asturianos como el Ecomuseo Minero Valle de Samuño, en Langreo, o el Ecomuseo Ca L’Asturcón, en la parroquia villaviciosina de Argüeru?

Contra lo que pueda parecer, el concepto no es nuevo: surge en Francia en 1971 y, en estos cuarenta años, ha ido extendiéndose a países tan distantes entre sí como Polonia, Turquía o Tailandia. Fernández lo expone sucintamente: "La ecomuseología es la museología del medio en el que vive una comunidad cultural. Si la ecología estudia el medio ecológico, la ecomuseología lo interpreta. Los seres humanos, con su actividad en el territorio, han creado el 'paisaje cultural', que es una hibridación entre el medio natural y el cultural. El ecomuseo tiene una naturaleza procesual; no está pensado para ser un elemento estanco como el museo convencional de objetos, sino que tiene una naturaleza dinámica. Es un laboratorio de gestión integral del patrimonio cultural: así me gusta definirlo".

Jesús Fernández define además un elemento esencial: las comunidades locales, "que deben tener el protagonismo en la puesta en marcha y gestión de los ecomuseos, y son también herramientas de participación comunitaria, aunque este apartado es el que menos se ha desarrollado en la ecomuseología. La mayoría de ecomuseos son iniciativas públicas y siguen modelos bastante convencionales. Son, a menudo, museos con otro nombre".

EL TERRITORIO ES EL MUSEO
De tal descripción se desprende fácilmente que un ecomuseo tiene una estructura muy diferente a la de un museo: no es un edificio concreto, sino algo más extenso y descentralizado, con unos límites más difusos. Tiene, sí, un centro: el del Ecomuséu La Ponte es una hermosa casona de dos plantas con galería, sita en el barrio de San Romano de Villanueva, muy cerca de la famosa Senda del Oso, y en cuyo interior se organizan charlas, talleres y exposiciones, además de una librería con obras sobre mitología, lengua asturiana, historia o agroecología. Pero además, el paraguas que es esa etiqueta de "Ecomuséu" alberga otras construcciones y elementos desperdigados por toda la zona.

En la misma aldea de Villanueva, por ejemplo, se yergue la Casina de la Villa Fondera, una pequeña casa de campesinos, con un hórreo anexo, que es publicitada asegurando que "supone viajar a un pasado no tan lejano, para comprender mejor cómo vivieron los abuelos y abuelas de aquellas familias de escasos recursos que no tenían más que para comprar una pequeña casina, sin todas las comodidades de nuestro presente: la luz, el agua corriente, la lavadora, el baño...".

También en el barrio de San Romano se encuentra la iglesia del mismo nombre, un coqueto templo románico construido entre la segunda mitad del siglo XII y la primera del XIII, en la cual se conserva un interesante conjunto de pinturas murales de estilo gotizante. Ya en otra parroquia, la de Tuñón, otra iglesia más conocida está incluida también en el circuito. Se trata de la de Santo Adriano, de origen prerrománico. Completan el conjunto dos cuevas con arte rupestre: el abrigo de Santo Adriano y la cueva del Conde, que posee antiquísimos grabados auriñacienses.

Además, el ecomuseo invita a visitar otros elementos de interés etnográfico, histórico o natural de acceso no restringido que motean el concejo: molinos hidráulicos, un puente medieval, un lavadero, la Ruta les Xanes...  "Nuestra intención ya en 2005, cuando surge la idea", explica Jesús Fernández, "era crear un museo del territorio o parque patrimonial, en el que el territorio fuera el verdadero museo, el contenedor, y la colección todo el patrimonio cultural y natural que alberga dicho espacio". En definitiva, "una herramienta de participación comunitaria, una fórmula mediante la cual una población 'se hiciera cargo' de su patrimonio cultural, para cuidarlo y, entre otras cosas, poder vivir de él".

Según explica la página web del Ecomuséu "todos estos elementos se vertebran a través de distintas visitas y rutas culturales". Estas visitas se ofrecen a través de un programa que se puede consultar en el propio sitio web, pero también se realizan, previo encargo, para grupos cerrados.

UNA AGRICULTURA SOSTENIBLE
Como ya se ha dicho, el Ecomuséu organiza, además, diversos talleres y actividades. Así, por ejemplo, el gaitero Xuacu Amieva imparte cada jueves, en la sede del Ecomuséu, clases de baile tradicional, bandurria, flauta travesera, xipla, violín tradicional, gaita, zanfona, tambor, pandereta, pandero y bodhrán. También se ofrecen talleres de arqueología experimental, o un grupo de intercambio agroalimentario de productos ecológicos que "busca facilitar la interacción entre consumidores y productores locales y contribuir a hacer sostenible la actividad de los pequeños agricultores que todavía mantienen formas tradicionales de cultivo y a mejorar la calidad de vida de las personas que viven en el medio rural".

El proyecto no carece de una cierta orientación política. El propio grupo de intercambio agroalimentario es justificado defendiendo que "las sociedades campesinas tradicionales han gestionado durante siglos nuestro territorio sabiamente, como su bien más preciado, practicando una agricultura sostenible, respetuosa con el medio ambiente, fuente de biodiversidad y garantía de reproducción social y cultural", que "hoy en día este modelo de gestión del territorio está siendo fagocitado por una economía de mercado a la que no importan la conservación del medio, ni los beneficios sociales, ni la biodiversidad, sino la pura ganancia y la acumulación de capital".

El Ecomuséu publica asimismo una revista titulada Cuadiernu, dirigida por el propio Jesús Fernández y cuyo primer número, que puede ser descargado en PDF en la página web del Ecomuséu, salió a la luz en noviembre de 2011 con artículos como 'El paisaje toponímico de Villanueva y otros nombres de Santu Adrianu' o una entrevista con el antropólogo catalán Llorenç Prats, que forma parte del concejo científico asesor del museo junto con otros estudiosos como Javier Fernández Conde, de la Universidad de Oviedo, u Óscar Navajas Corral, de la Antonio de Nebrija.

UN PROYECTO AUTOGESTIONARIO
El Ecomuséu La Ponte es completamente autogestionario. "No recibimos ayudas públicas ni subvenciones", asegura Fernández. Ello hace que el desarrollo del proyecto sea lento y problemático. "El hándicap principal a corto plazo es la profesionalización: si no podemos vivir de esto, lo acabaremos dejando. A día de hoy los recursos de que disponemos sólo dan para tener un contrato a media jornada", lamenta el director. "Pero esperamos que esto cambie en breve", añade, esperanzado, después. "Creemos", dice, "que en un año podremos tener a una persona dedicada a tiempo completo y que a partir de ahí se podrá crecer más a medio plazo. Nuestro ideal, y nuestro propósito a corto plazo, es que al menos tres personas puedan llegar a trabajar aquí, en diferentes proyectos".

¿Y a largo plazo? "Esperamos que el ecomuseo sea una institución reconocida y abrirla a la participación pública una vez que se haya definido adecuadamente su papel. Es un peligro contar con políticos para un proyecto de este tipo, pues están muy condicionados por su visión a cuatro años. Por eso hay que definir y restringir muy bien el ámbito de su participación para que no peligre el conjunto del proyecto por avatares políticos, como hemos visto en algunos museos asturianos. Hay que colaborar con la administración, pero colaboración no significa control".

Aquí el control "lo tenemos los vecinos", puntualiza Fernández, y eso "es algo que a algunos políticos les cuesta entender". "En España", prosigue, "hay una idea muy simplona y limitada de lo que es 'lo público': lo entendemos como sinónimo de 'gestionado por funcionarios'. Nosotros, quizá por influencia de nuestra cultura rural" —el propio Jesús Fernández, sus padres, sus abuelos y dos de sus bisabuelos eran de Santo Adriano—, "creemos también en lo comunal y en lo comunitario, en que las propias comunidades seamos gestoras de nuestros recursos y asumamos la importante responsabilidad de hacerlo". Y concluye:  "Frente a los que abogan por una especie de eterna minoría de edad cívica, por una sociedad administrada, nosotros apostamos por una sociedad activa y creadora".