Editorial nº 3

La Ponte –“el puente”, en lengua asturiana- nació, como su nombre indica, para conectar orillas. Y en este tercer número de nuestra revista continuamos haciéndolo gracias al variado conjunto de trabajos que se presenta, procedentes de ámbitos muy diversos: la investigación profesional y amateur, la universidad, las administraciones y la sociedad civil. Todas y todos disponen de su espacio en este Cuadiernu, para exponer y confrontar los diferentes puntos de vista que sobre la gestión, socialización y difusión del patrimonio cultural tienen. Conviven la perspectiva más cercana y local, con la más internacional y desconocida, la visión de la comunidad y la sociedad civil, con la de los profesionales de las administraciones y el estado. Lo global, lo local, lo formal y lo informal, se entremezclan una vez más con el objetivo común de crear conciencia sobre la importancia que el patrimonio cultural tiene para nuestra sociedad.

Abrimos la sección de artículos con un trabajo del arqueólogo, reconvertido en hortelano, Juan Gaspar Leal, quien nos ofrece la original “historia ambiental” del lugar en el que habita, combinando en su relato las fuentes arqueológicas e históricas con la evolución del paisaje que ha sido transformado a lo largo de los siglos por la acción de ser humano. El artículo muestra la capacidad del autor para conectar la documentación de la microhistoria local con los procesos generales de índole social y económica que la enmarcan y la explican. No deja atrás en sus palabras los sentimientos que le transmite ver cómo el territorio se transforma y se destruye por culpa de los acontecimientos históricos contemporáneos, inmersos en el desarrollismo extremo del sistema capitalista.

La experiencia internacional viene esta vez de la mano de la arqueóloga peruana Marlene Gildemeister. Nos habla de un concepto extraño en nuestro país, al menos nunca imaginado por parte de las instituciones públicas: la puesta en uso social del patrimonio. Desde la institución donde trabaja, el Ministerio de Cultura de Perú y a través de un proyecto cuyo eje es un itinerario cultural, el Camino Inca, se trabaja para que las comunidades asociadas a dicho elemento patrimonial reconozcan su derecho de uso, empoderen su identidad cultural y participen en los procesos de su puesta en valor.

La segunda parte de la revista está dedicada a las III jornadas de patrimonio cultural que el ecomuseo organizó en abril del 2015. Dos de los artículos están relacionados con el patrimonio material local del Valle del Trubia. Un tercero trata de incluir la visión y opinión que la población local tiene respecto al patrimonio del concejo de Santo Adriano en particular y del Valle del Trubia en general.

El geógrafo Manuel Antonio (Toño) Huerta nos ofrece un exhaustivo trabajo de investigación sobre el devenir histórico de la fábrica de armas del Trubia. Tal y como dice el autor el conjunto de los edificios que lo constituyen son uno de los ejemplos más emblemáticos de patrimonio industrial de nuestro país. El proceso de su deterioro por causas sociales políticas y económicas es ampliamente explicado en este texto, aludiendo finalmente a posibles soluciones para frenarlo.

Los datos aportados por el arqueólogo Rubén Montes en su artículo nos ayudan a conocer a través de la disciplina arqueológica algo más sobre la prehistoria, la protohistoria y la historia de Proaza y Santo Adriano. El registro estratigráfico de los sondeos realizados durante el seguimiento de unas obras de saneamiento en dichas localidades constituyen una valiosa aportación para la saber cuándo y cómo ha sido ocupado este territorio.
La historiadora Manuela Fernández nos ofrece un ejemplo de dinámica participativa para evaluar qué tenemos, consideramos y queremos como población local con respecto al patrimonio que nos rodea. A través de una encuesta, cuyos resultados se muestran en su escrito, se plantean cuestiones acerca de la relación, la propiedad y la gestión de los elementos culturales y naturales de la localidad.

Para finalizar esta sección especial de la revista entrevistamos a la arqueóloga Margarita Fernández Mier, muy vinculada a nuestro territorio y en particular a la Ponte-Ecomuséu.

La Ponte-Ecomuséu