Editorial nº 4

La Ponte-Ecomuséu cierra 2016 con la publicación de este cuarto número de la revista Cuadiernu, en un año en el que el panorama social, cultural y económico ha estado repleto de inquietudes, incertidumbres y tensiones: ¿quién podría haber esperado el inicio de una brecha en la Unión Europea, o ser testigo de la floreciente y variopinta actividad política que se vive en nuestro Estado, o ver emerger de nuevo las ideologías totalitarias en una sociedad intercultural y globalizada?

A La Ponte le interesa mucho qué pasa fuera de nuestra pequeña aldea y por eso buscamos perma- nentemente vías para conectarnos al mundo exterior. Sirvan como ejemplo nuestras jornadas sobre patrimonio cultural, que este año dedicamos a la innovación social en la gestión del patrimonio, en las que la premisa principal fue convertir esas incertidumbres e incógnitas de nuestro presente global en retos y desafíos localizados, y estos, en innovación.

La innovación y el patrimonio son, por tanto, los ejes de este volumen. Beatriz Comendador realiza una introducción ejemplar en la materia, analizando estos conceptos y sus posibilidades.

Uno de los pilares de La Ponte es enfocar cada proyecto desde la teoría y desde la acción. Dos experiencias que ejemplifican estos requisitos se encuentran en los artículos de Viviane Panelli, en el que comparte un estudio empírico sobre la importancia de la participación ciudadana en el montaje museográfico; y el de Juan Gibaja, Santiago Higuera y Laia Miró, quienes hacen que la arqueología se convierta en un síntoma de pertenencia y de identidad para un barrio tan emblemático como el Raval.

Numerosos procesos de patrimonialización local se basan en una decisión institucional o exógena a la comunidad, cuando la realidad es que el patrimonio es una construcción social que se fundamenta en intangibles que emanan de la memoria colectiva. Chiara Gentile y Maurizio Tondolo presentan la experiencia del Ecomuseo delle Acque del Gemonese (Italia), donde la producción de una tipología de pan tradicional: Pan di Sorc, es la que sirve de hilo conductor para la gestión social, cultural y económica de todo un territorio. En un sentido similar, en este número contamos con las reflexiones de Ignacio Muñiz, director del Ecomuseo del río Caicena (Almedinilla, Córdoba), una experiencia comunitaria con más de veinte años de historia que ejemplifica la razón utópica de la que hablaba Aurora León para que los museos se convirtiesen en verdaderos espejos de sus sociedades.

La innovación, en el fondo, y también según nuestra Real Academia de la Lengua, es el acto tanto de cambiar o renovar algo como el de volverlo a su estado anterior. Este diálogo –y paradoja– que, al fin y al cabo, se traduce en «novedad», lo encontramos en la propuesta del Museo arqueológico de las tecnologías andinas (Moro, Perú), desarrollada por Alexander Herrera y Carmen Pérez; y en la que la innovación para la gestión patrimonial se traza desde la participación social en la musealización de un patrimonio comunitario.

Por tanto, innovación es un concepto que entabla «amistad» con otros dos: ‘inventar’ e ‘imaginar’. El primero hace referencia a la acción de descubrir algo nuevo o no conocido, y el segundo a la capacidad del ser humano para representar mentalmente aquello que imaginamos. La combinación de los tres es la forma de crear e idear proyectos, acciones o procesos. Por esta razón, la última sección de esta revista está dedicada al futuro. Por un lado, Óscar Navajas realiza una crónica sobre el Forum de Ecomuseos y Museos Comunitarios que tuvo lugar en la Conferencia General del Consejo Internacional de Museo de Milán (julio, 2016), y donde lo más significativo fue la puesta en marcha de una red de trabajo internacional sobre gestión y participación comunitaria. Y por otro, la entrevista realizada a la museóloga Anabel Fernández, que nos apunta por donde continuar avanzando, imaginando, innovando.

La Ponte-Ecomuséu.
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La Ponte,
22 nov. 2016 9:38