Editorial nº 6

La idea de éxito en gestión cultural es cuestionable. Por otro lado: ¿qué consideramos fracaso? Estas proposiciones son las que iniciaron un nuevo proceso de reflexión en La Ponte-Ecomuséu. El resultado del mismo se plasmó en una nueva edición de las Jornadas sobre patrimonio cultural: “¿De los errores se aprende? Experiencias y proyectos fallidos como factor de aprendizaje e innovación en patrimonio y cultural”, celebradas el 4 y 5 de mayo en MediaLab-Prado (Madrid) y en La Ponte-Ecomuséu.

El presente número de la revista Cuadiernu recoge parte de las intervenciones presentadas durante las jornadas. Sin llegar a ser un número monográfico, sí que plasma una serie de ideas y proyectos que van encaminados a que seamos conscientes de que vivimos en una realidad que exalta el éxito, bien sea en el ámbito personal, profesional o empresarial, y que cuya única forma de medirlo se basa en variables positivas de rentabilidad, crecimiento –generalmente económico– y de acumulación de objetivos logrados. Son pocas las ocasiones en las que se habla de la otra cara: del cúmulo de los fracasos y errores que condujeron a dichos éxitos.

En el campo del patrimonio y de la gestión cultural se ha practicado una forma de platear los errores cometidos desde una visión externa. Cuando se han expuestos los fracasos patrimoniales se realiza desde la crítica inquisitoria o desde la “cultura de la queja”, fundamentalmente cuando se han abordado los despilfarros de las administraciones públicas. Nuestro objetivo era buscar una forma diferente de poder construir sobre los errores y fracasos. Deseábamos promover actitudes reflexivas e innovadoras, eliminando el imaginario social que pesa sobre palabras como “fracaso”, “error”, “fallo”, para recuperar ideas donde el proceso de maduración de una persona, de un proyecto o de una idea pasa obligatoriamente por el error. La imaginación, la creatividad, la innovación, solo son posibles gracias al ensayo y la equivocación, y a actitud que más los alimenta es aquella que asume el fallo como un indicador positivo de esfuerzo y mejora, es decir, de aprendizaje.

En las siguientes páginas encontraremos artículos como el de Valentín Arrieta Berdasco en el que se plantea el aprendizaje que debería tenerse en cuenta tras décadas de políticas que han llevado al expolio, destrucción y transformación de los castillos medievales en España, en concreto de la provincia de Valladolid. En esta línea de recuperación patrimonial Inmaculada Real López traza los inconvenientes de patrimonialización y musealización en lugares donde no se produce una “escucha” entre población y administraciones, desencadenando proyectos eternamente inacabados.

Javier F. Granda realiza una revisión crítica sobre las consecuencias (sociales y económicas) que conlleva las decisiones unidireccionales a la hora de organizar eventos, como los congresos que se realizaron entre 1997 y 2009 en Salas (Asturias) sobre rehabilitación sostenible del patrimonio. Decisiones que repercuten en la adjudicación de recursos y en la creación de la imagen, interna y externa, de un lugar concreto. En este campo en el que dialogan ya el patrimonio y el turismo, Blanca García Henche describe el trabajo que se puede realizar desde la metodología del marketing para crear una marca de un destino como el del barrio de las letras de Madrid que sea compartida por todos los agentes, la población y los turistas.

Los errores de los que intentamos aprender también se han producido en el binomio educación – patrimonio. Adolfo Muñoz y Ana Martí plantean cómo las nuevas tecnologías usadas en espacios culturales como los museos necesidad de una alfabetización para su uso, de ahí que en numerosos casos hayan llevado a errores de planificación.

En las notas que se incluyen en este número encontramos las aportaciones que realizaron dos de los ponentes invitados. Manel Miró Alaix quien realizó un acto de (auto)reflexión sobre proyectos patrimoniales realizados en el pasado y que en el futuro se habían convertido, por un lado, en un error de visión para determinados territorios, pero, por otro lado, en un foco de aprendizaje para los futuros proyectos realizados. Por su parte, Paula Cabaleiro trazó una visión personal de los errores cometidos en su carrera profesional como gestora cultural que, por el contrario, le habían llevado a madurar un enfoque y metodología de trabajo en la que los profesionales y las personas de un entorno concreto deben conforman un ecosistema cultural de miradas transversales y participativas sobre la cultura.

En la sección general, Marta García-Sampedro nos presenta un proyecto relacionado con la educación patrimonial –Learning Outside the Classroom- en el que se han conjungado la enseñanza de la cultura, a través del patrimonio cultural, y la enseñanza de la lengua inglesa en entornos no-formales de aprendizaje.

Por último, nos gustaría agradecer a quienes han apoyado, tanto el proyecto de las jornadas como el Cuadiernu por considerarlos espacios necesarios de reflexión e innovación para el patrimonio y la cultura, como el Máster en Gestión Cultural y de las Industrias Creativas de Universidad de Alcalá de Henares, MediaLab-Prado, el Ayuntamiento de Santo Adriano y la Fundación Valdés-Salas (Universidad de Oviedo).

Comité Editorial
La Ponte-Ecomuséu
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La Ponte,
22 ene. 2019 7:08