La creación de un grupo de intercambio agro-alimentario busca facilitar la interacción entre consumidores y productores locales. Con ello se pretende contribuir modestamente a hacer sostenible la actividad de los pequeños agricultores que todavía mantienen formas tradicionales de cultivo y mejorar la calidad de vida de las personas que vivimos en el medio rural.


Las sociedades campesinas tradicionales han gestionado durante siglos nuestro territorio sabiamente, como su bien más preciado, practicando una agricultura sostenible, respetuosa con el medio ambiente, fuente de biodiversidad y garantía de reproducción social y cultural. Hoy día este modelo de gestión del territorio está siendo fagocitado por una economía de mercado a la que no importan la conservación del medio, ni los beneficios sociales, ni la biodiversidad, sino la pura ganancia y la acumulación de capital. En esta coyuntura creemos que fomentar el consumo de productos agrarios locales es una forma de contribuir a que el conocimiento y las prácticas de las comunidades agrícolas tradicionales, es decir, nuestro Patrimonio más preciado, también se conserve.